DIVERSIDADES DEL CONCEPTO CULTURA

Docente: Ángel Velásquez Cajas

Figura 1. Obtenida de: http://discoverecuadorandmore.com/es/wp-content/uploads/2017/06/cultura-ecuatoriana.jpg
La falta de conocimiento provoca en el individuo el incorrecto empleo de ciertos conceptos que se utilizan en el día a día. Otro factor que incide directamente en la causal de esta aberración semántica es la amplitud de significado de dichos términos. Una clara muestra de la problemática en mención son las no tan correctas interpretaciones de la palabra cultura. A continuación, se procederá a brindar algunas aclaratorias para que este término sea utilizado de manera adecuada.

Para Barrera Luna (2013) “la palabra cultura ha tenido una presencia común y usual en los medios actuales de difusión de información: televisión, radio… e inclusive en escuelas e institutos. Es un término por sí mismo extraño, distante a la vez que familiar”. Todos coinciden en su intangibilidad, sin embargo, si se define por los campos del conocimiento, la educación y la capacitación (Instituto de Estadística de la UNESCO, 2014), mantiene innegables peculiaridades que se detallan a continuación.

En el campo de la educación comercial y administración, la cultura se refiere a los hábitos, creencias, valores compartidos, ambiente de trabajo y relaciones interpersonales dentro de una empresa. “La cultura organizacional representa los sentimientos de la organización que no están escritos. Todos los miembros de la organización participan en ella, pero pasa inadvertida (Universidad Autónoma de México, 2019). Mientras la corporación tenga una cultura empresarial saludable, su desenvolvimiento será próspero y eficiente.

En el campo de las ciencias sociales y del comportamiento, existen dos aristas para la palabra en análisis: la sociológica y la antropológica. Para la primera, el concepto explica la interacción del individuo y su núcleo familiar con el contexto en donde se desarrolla, es decir, con la sociedad en sí, donde se adapta y cumple roles y funciones predeterminadas; mientras que la segunda ciencia se inclina por algo más profundo y al mismo tiempo diverso. La antropología habla de herencia, tradiciones, símbolos, lenguajes, representaciones, arte, que parten desde el individuo y lo refleja en su comunidad. Y es en sí este constructo teórico del que se habla a continuación.

A través de la historia, cada civilización ha adaptado sus tradiciones y costumbres según sus necesidades locales. Es así como nace una visión etnocéntrica de la cultura, considerando a una sociedad mejor que otra. Como se puede evidenciar, desafortunadamente, este principio causó el inicio de grandes rivalidades y luchas históricas en el mundo. Con el paso de los siglos, surge otra tendencia denominada relativismo cultural, “que permitió abordar el estudio de las diferentes culturas evitando un enfoque etnocéntrico, haciendo hincapié en la evolución particular de cada sociedad; igualando las culturas al ponerlas en el mismo nivel de complejidad, sin inferiores ni superiores” (Barrera Luna, 2013). La descripción de estas dos corrientes es una pequeña muestra de lo complejo que puede ser el estudio del concepto en análisis, visto a partir de una sola ciencia en cuestión.

Ahora bien, entendida la cultura desde el punto de vista antropológico, consta de elementos como idioma, vestimenta, gastronomía, creencias y arte (dividido en arquitectura, literatura, danza, música, pintura, escultura y cine). Estos componentes están estrechamente interrelacionados y son casi indivisibles. Por ejemplo, en un ritual se fusionan creencias, gastronomía, vestimenta, danza y música, ninguno por encima del otro y cumpliendo un rol irremplazable en la manifestación, que por usar estos elementos, se la nombra como cultural.

Otro ámbito meritorio de explicar acerca de este tema es sobre las manifestaciones culturales que pueden obtener la categoría de patrimonio cultural, a través de procesos colectivos y decisiones, sobretodo, de tinte político. Su función, por así decirlo, es la preservación y salvaguarda de la historia. El patrimonio antes descrito tiene una infinidad de segmentaciones. Entre las más sobresalientes están patrimonio cultural material, patrimonio cultural inmaterial, patrimonio arquitectónico, patrimonio mueble, patrimonio inmueble.

Finalmente, existe otro concepto ligado a la cultura: la identidad. Si se analiza desde la etimología de la palabra, identidad proviene del latín identitas e ídem, que significan igual o lo mismo. Entonces, se puede definir a la identidad cultural como un pensamiento y modo de vivir común para un grupo de individuos de un territorio determinado (es necesario compartir el asentamiento geográfico para compartir las similitudes).

El concepto de identidad cultural encierra un sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias. La identidad no es un concepto fijo, sino que se recrea individual y colectivamente y se alimenta de forma continua de la influencia exterior. (Molano, 2008)

En conclusión, la palabra cultura es polisemántica y polifuncional por excelencia. Su naturaleza ha mutado y se ha usado para definir desde los hábitos cotidianos de un grupo, hasta describir las grandes manifestaciones culturales de la historia. Lo que sí queda claro es que su uso siempre estará relacionado a los causantes de su creación: el individuo y la sociedad.

Referencias bibliográficas.

Barrera Luna, R. (2013). El concepto de la Cultura: definiciones, debates y usos sociales. Revista de Clases Historia, 1-24.

Instituto de Estadística de la UNESCO. (2014). Campos de educación y capacitación 2013 de la CINE. Montréal: UNESCO-UIS.

Molano, O. L. (2008). Identidad cultural un concepto que evoluciona. Opera, 69-84. Disponible en http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=67500705

Universidad Autónoma de México. (04 de 08 de 2019). Unidad de Apoyo para el Aprendizaje. Obtenido de Cultura Organizacional: https://programas.cuaed.unam.mx/repositorio/moodle/pluginfile.php/1229/mod_resource/content/1/contenido/index.html

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